Cancioncillas de mar
Resulta extraño describir la sensación de satisfacción que sentí después que logré tocar de manera continua una melodía en bongoes.
Llegaba cansado de mi evaluación de matemática. No tenía ganas de hacer nada, sin embargo, el profesor de música me esperaba. Llegué como de costumbre (luego de varias semanas porque entré a evaluaciones predictivas) y me presenté.
Lucho (así se llama mi profesor) me esperaba en la puerta.
- Que milagro que hayas llegado temprano - me dijo
Respondí:
- Hago lo que puedo profesor -
Luego de un periodo de miradas desconcertantes entré al salón. El profesor para calentar me puso una salsa bastante movida en la cual me equivoqué varias veces. Me puse triste. Y el profesor solo atinaba a mirarme con ojos de: no has practicado mucho.
Me mantuve en silencio, la incomodidad era evidente.
Leí por unos segundos un blog en internet que decía: "Bongó para principiantes" y por allí leí de manera aislada: "Habanera". Entonces en mi afán de salvar mi cara de la verguenza y decepción le dije al profesor:
- ¿Me podría poner una habanera profe? -
El me respondió que sí e inmediatamente sonaron canciones lloronas de marineros y que hablaban de aventuras. Ritmo bastante lento y accesible. Entonces, empecé a tocar. Me salía mal al comienzo, sin embargo, luego de un par de habaneras comenzó a salirme como yo quería y al final no se como pero terminé la sesión de hoy con una felicitación por parte de mi profesor y una frase que decía:
- Es usted tod un experto de las habaneras -
Quiero reconocer del día de hoy, que resultó ser una experiencia bastante recofortante para poder aprender a más a tocar algo que en la vida me habría imaginado tocar. La dificultad está, no obstante, de a pocos la voy superando.
Hoy aprendí la importancia del desarrollo de la practica, pues, ahora me estoy perfeccionando en habaneras y siento que para mi próxima sesión llegaré a sorprender y a aprender más.

Comentarios
Publicar un comentario