Cupido... yo no te entiendo...

Era de nuevo viernes y los minutos eran horas sin ver ese rostro tan pacífico que la niña me comunicaba...

Como todos los viernes... Fabricio llegó tarde y una vez con el en el bus salimos hacía allá.

Una vez allí me llenó de pena ver como es que Camila se quedaba con Yuri apenas en la puerta, sin embargo, me acordé de la existencia de Briceyla y fui inmediatamente a verla.

Pasé por los cuartos y me encontré con las cunas vacías y sin niños y por supuesto... sin ella.

Fui por los pasillos con paso apurado buscándola, y en ese tramo me crucé con "Polli" o Cristhian un niñito de ojos saltones que me observaba con mucha curiosidad y sin hacer ningún sonido se enganchó de mi pierna.

No sabía que deseaba hasta que me hizo un pequeño de que quería que lo cargue y bueno me lo llevé al patio para poder jugar con el.

No pasó mucho tiempo hasta que se apareció Fabricio que deseaba que le de al niño, forcé, pero...no hubo más remedio y se lo llevó.

Fue entonces donde recordé porque estaba allí y decidi ir a buscar a Briceyla que cabe acotar no estaba en su caballito.

Me comencé a preocupar porque... simplemente no estaba. Hasta que la encontré recogiendo piedras en una esquina del jardín.

¿Porqué tan sola? - le dije

No me respondió, pero me miró y soltó una sensación de tranquilidad. Me tomó de la mano y me llevó muy lentamente a los caballos para poder subirse en ellos. Nuevamente se repetía la historia, una media hora más allí mientras se balanceaba toda seria sin decir ni una sola palabra. Yo por mi parte solo apreciaba pacíficamente lo que ella hacía porque bien sabía que la hacía felíz.

No hay mucho que reflexionar de esta experiencia... simplemente queda decir... ¿La hago felíz?

Nunca lo sabré lo que sí se es que cumplo con mi objetivo de cada visita: #SacarSonrisas

#Cupido #AyudameAEntenderte



"Nunca sabré lo que piensas, intento hacerte feliz"

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