El diablillo de pantalones rojos
"No criaré cuervos, que sacarán los ojos de mis cuencas"
Cómo era de costumbre... hacíamos cola para el bus... conversaba un poco con Fabricio acerca de cartas y ese tipo de cosas hasta que subimos y llegamos nuevamente a nuestro destino... automatizados... fuimos cada uno a buscar a su niño y a hacer lo que se tenía que hacer por norma... no obstante la hermana se dio cuenta de eso y nos hizo variar la temática. Trajo a los niños a un lado y nos dio un bol con gelatina a cada uno... y nos sentaron con un niño que no conocíamos para poder darle de comer...
Santiago... De compostela decía yo mientras le hablaba a una extraña cara redonda que me observaba con muchas ansias... con mucho cuidado, intente ponerle el babero para que no se ensucie... y comenzó a gritar:
- "NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO"
- Cálmate- le decía yo más intranquilo que el
- "NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO" - Me respondía
Luego de estar así un buen rato pasando verguenza frente a las hermanas, estuve a punto de rendirme y pegarle una buena cachetada para que se calle hasta que alguien me tomó del brazo inesperadamente y me dijo... es un niño, es así, respiré... y simplemente lo derivé a una hermana para que lo cuide y lo tranquilice.
Fue gracias a esa persona... que me dio el gran consejo que sinceramente no recuerdo quien era a la que debo una conviencia satisfactoria con todo el grupo... si no... pues yo de verdad le rompía la cara...
Hoy aprendí a que con violencia no solamente se solucionan las cosas, hay algo llamado comprensión que debo aprender a usar en todos los aspectos de mi vida, pues, esta es indispensable para lograr una convivencia pacífica.
Hoy interfirió en mi trabajo la ira... pero la verdad es que pude superarla
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